John Maskelyne, el mago honesto

Hubo un tiempo en el que los ilusionistas se hacían pasar por magos, es decir, que hacían creer a la gente que sus ingeniosos trucos eran producto de un poder sobrenatural. Estos mentirosos obtenían mucho dinero de la credulidad de su público.

Entonces nació en Inglaterra John Nevil Maskelyne (1839-1917), un famoso ilusionista que inventó trucos geniales, pero que además ayudó a que pararan los engaños.

mago

El tiempo que le tocó vivir a Maskelyne fue muy diferente al que hoy conocemos; la tecnología y la ciencia no se habían desarrollado mucho, pero Maskelyne era un inventor muy inteligente, le gustaba la ingeniería mecánica y sus conocimientos le sirvieron para entender los trucos que descubrió a lo largo de su vida.

El destructor de fraudes

Un día, por curiosidad, Maskelyne asistió a un espectáculo de los hermanos Davenport, quienes hacían creer a las personas que los sonidos provenientes de un armario eran provocados por fantasmas, pero en realidad eran los mismos Davenport quienes los hacían. Maskelyne descubrió la mentira y explicó al público que los Davenport eran unos farsantes. Ellos fueron los primeros de muchos que logró poner en evidencia.

Maskelyne se fue convirtiendo en un ilusionista porque iba copiando los trucos para poder explicarlos. Él cambió el concepto de la magia, pues hizo que la gente pudiera comprender que se trataba de ilusiones que podían explicarse sin que dejaran de ser divertidas. Fue la inspiración para muchos otros ilusionistas, como el gran Harry Houdini.

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