Antes de partir las petacas y el veliz

Cada vez que te vas de viaje tienes que empacar, meter todo lo que te quepa en una maleta. Pero entonces llega tu abuelita y te pregunta: —¿Ya metiste todo en la petaca o te presto mi veliz? ¿Quéeee? ¿En qué idioma te está hablando? Para que entiendas este «lenguaje de abuelita», te explicamos qué onda con las petacas y el veliz.

De petacas a petaconas

Petaca es la palabra para llamar a las bolsas para empacar y proviene del náhuatl petlacalli; desde tiempos prehispánicos se refería a una especie de maleta tejida con cañas que, por ser muy ligera, se usaba para guardar objetos sagrados.

Pero eso no es todo, de petaca surge otra palabra: petacón o petacona. Debido a que las petacas, una vez llenas quedan bastante abultadas, a algún simpático le dio por compararlas con las nalgas y la palabra se quedó en nuestro vocabulario hasta nuestros tiempos, de tal forma que un petacón es alguien con muchas pompis o de caderas muy anchas: «¿Ya te fijaste en la tía de Mary? Está bien petacona

El viejo veliz

Por su parte, la palabra veliz viene de más lejos, del francés valise; es una caja forrada de cuero muy grande que usaban los viajeros para guardar su equipaje. O sea, es una maleta, aunque no tan actual como la tuya, que quizá hasta tiene rueditas y es más fácil de llevar. Buscando un ejemplo para ilustrar esta palabra, encontramos una vieja canción —¡de 1935!— de Francisco Gabilondo Soler, «Cri-Cri» donde, en una línea, aparece un viejo veliz que quiere a «La muñeca fea»:

«Te quiere la araña y el viejo veliz, también yo te quiero y te quiero feliz».

petacas_1

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *