Un ladrón ingenuo

El 23 de agosto de 1911, Vincenzo Peruggia, vidriero que trabajaba en el Museo de Louvre, permaneció escondido hasta el cierre de las instalaciones. Aquella noche descolgó con toda tranquilidad la famosísima Monalisa de Leonardo da Vinci y se la llevó escondida dentro de su abrigo. Dos años después, respondiendo a un anuncio de un comprador de arte en Florencia, fue a ofrecerle su Leonardo. Para su sorpresa, todo era parte de una trampa para recuperar el cuadro. El 5 de enero de 1914, «la mujer de la enigmática sonrisa» volvió a exhibirse en el Salón Cuadrado del Louvre. Hoy en día es una de las piezas de arte más cuidadas y vigiladas del mundo entero.

Monalisa

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