El bolígrafo

A veces las cosas más sorprendentes se encuentran en objetos que usamos todos los días. Tal es el caso del bolígrafo, uno de los materiales que vienen en tu lista de útiles. Éste es un tubo de plástico cuya punta deja su rastro por donde sea que pase. ¿Cuántas historias no se habrán escrito con uno de éstos?
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– Lo inventó John Loud, un curtidor de pieles originario de Massachusetts, en los Estados Unidos. Registró su creación el 30 de octubre de 1888, la cual consistía en un popotillo lleno de tinta en cuyos extremos tenía una punta con tres esferas. Esta particularidad permitía el flujo del pigmento; sin embargo, nunca lo comercializó.

– Ladislao Biro, un periodista húngaro, y su hermano György perfeccionaron el modelo del bolígrafo de Loud: adelgazaron el cilindro para la tinta y mejoraron el pigmento —lo hicieron más espeso para evitar derrames, además se secaba más rápido—.
En 1943 registraron su invento.

– En 1950 Marcel Bich compró los derechos del invento de Biro y lanzó a la venta su propio bolígrafo bajo la marca bic®. Su popularidad se extendió tanto que en algunos lugares le llamaron «birome».

– En un inicio, los bolígrafos se consideraron juguetes para niños, pero con el tiempo se han convertido en uno de los objetos más usados por las personas de todas las edades.

– El diseño actual está formado por un cilindro que contiene un depósito de tinta y la punta tiene una miniesfera que, al girar, permite que garabatees lo que sea. Aunque los precios pueden variar, el modelo convencional cuesta entre 4 y 6 pesos mexicanos.
BOLI

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