Un cliente exigente

Rembrandt fue un pintor muy muy famoso del siglo XVII, del que toda la gente deseaba tener una obra hecha por él en el comedor de su casa.

Un día, uno de sus clientes, de ésos que les cuesta trabajo pagar, le dijo que el retrato que le había hecho era muy feo; pero simplemente era muy realista, al estilo de Rembrandt.

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Más adelante, entre cambios, visitas, idas y venidas, el exigente comprador volvió a visitar al pintor. Al pasar
a su casa vio en el piso una moneda de oro tirada en el suelo y decidió recogerla. ¿¡Cuál fue su sorpresa!? Que cuando intentó recogerla, Rembrandt le salió al paso para decirle que había pintado la moneda para tomarle el pelo.

De esta manera ese cliente se llevó el cuadro sin pedir un cambio más.

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