¡Gerónimooo!

Muchas veces antes de realizar una proeza que necesita de gran valor, hemos gritado a todo pulmón: «¡Jerónimooo!»; o más bien, ¡Gerónimooo! Pero, ¿te has preguntado de dónde viene esta expresión que nos ha ayudado a muchos en esos momentos en que necesitamos un empujoncito?

El joven militar

El primero en usarla tenía 24 años cuando la gritó a los cuatro vientos, su nombre era Aubrey Eberhardt, miembro del pelotón 501 de paracaidistas de las Fuerzas Armadas de los Estados Unidos.

Era el año 1940, y el joven Aubrey, con el resto del pelotón, se preparaba para hacer su primer salto en paracaídas. Aunque llevaban bastante tiempo entrenando, todos se sentían nerviosos por lo que, un día antes, decidieron ir al cine para relajarse un poco. Acordaron ver Gerónimo (1939), que cuenta la vida del jefe militar de los apaches Bendoke.

En la película, Gerónimo sufre la pérdida de su familia, que ha mandado asesinar el gobernador militar de Sonora. Gerónimo no es capaz de dejar sin castigo tan cruel crimen y decide tomar venganza. Eso desencadena una serie de persecuciones. En una de ellas, el apache intenta escapar y sin encontrar ninguna salida visible, decide saltar desde la punta de un acantilado hacia el río que corre justo debajo de él. Mientras vuela por los aires, grita con todas sus fuerzas la inolvidable expresión: «¡Gerónimooo!»

A practicar el grito

Este gran acto de valor del apache dejó impresionado a Aubrey, que al salir de la película fue molestado por sus compañeros, quienes aseguraban que no tenía el valor suficiente para saltar. Cansado de los comentarios, prometió sorprenderlos al día siguiente con un grito que los dejaría a todos sorprendidos.

El día de la prueba había llegado y ya había corrido el chisme de que Aubrey haría algo espectacular en su salto. Justo en el momento de arrojarse, gritó: «¡Gerónimooo!». Así nació el grito que el pelotón 501 de infantería, en plena Segunda Guerra Mundial, le heredaría al mundo.

Todos seguimos gritando

El grito se volvió tan famoso que el pelotón 501, que todavía existe y que también combatió en la Guerra de Vietnam, ha sido apodado «Gerónimo». Inclusive lleva este nombre en su escudo, justo debajo de un águila.

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Ahora ya sabes, si necesitas valor para saltar en bungee, subirte a la montaña rusa o lanzarte por la tirolesa, ríndele honor al valiente apache y a la creatividad de Aubrey gritando a todo pulmón: ¡Gerónimooo!

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