El arbolito de Navidad

No importa si es natural, artificial, verde o de colores, cuando se acerca la Navidad es común ver en muchas casas un pino adornado con esferas, una estrella en la punta y luces de colores que prenden y apagan al ritmo de villancicos, pero ¿sabes por qué ponemos un árbol con estas características cada año?

* Hace muchísimos años los germanos —en Alemania— decoraban pinos con velas y se ponían a bailar a su alrededor, porque creían que así las plantas volverían a nacer. Aún no festejaban el nacimiento de Jesucristo.

* Según una leyenda, el obispo y mártir inglés San Bonifacio (680-754) llegó a difundir su religión a Alemania. Para ello, en el lugar donde los alemanes adoraban a sus antiguos dioses mandó plantar un pino con el fin de celebrar el nacimiento de Jesucristo. Así se colocó el primer arbolito de Navidad.

*La costumbre del árbol navideño se empezó a popularizar en el resto de Europa y América en el siglo XVII, y después en Inglaterra, gracias al príncipe Alberto. Él era originario de Alemania y como extrañaba su hogar, ordenó instalar un pino adornado en el castillo de Windsor en 1840.

* La tradición llegó a México durante el reinado de Maximiliano de Habsburgo, pero se volvió popular hasta 1897, cuando Miguel Negrete —rival del expresidente Porfirio Díaz— adornó un enorme árbol de forma tan espectacular que hasta salió en los periódicos de la época.

* Actualmente en México y en muchos otros países se colocan árboles navideños de diversos tamaños en los hogares, plazas públicas y centros comerciales, como una forma de festejar que nació el hijo de Dios, según la religión cristiana.

La figura que se pone en la punta del árbol simboliza a la estrella de Belén que, se dice, siguieron los Reyes Magos y pastores para encontrar al niño Jesús.

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