El Kraken

LA MITOLOGÍA NÓRDICA —AQUELLA QUE COMPARTEN LOS PUEBLOS DEL NORTE DE EUROPA, COMO NORUEGA, SUECIA Y DINAMARCA— ESTÁ POBLADA DE EXTRAÑAS CRIATURAS MARINAS, GIGANTESCOS PECES CARNÍVOROS, AMENAZADORES CANGREJOS Y SERPIENTES QUE AL MOVERSE PROVOCAN TERREMOTOS. SIN EMBARGO, LA MÁS MORTÍFERA Y TEMIDA DE TODAS ES EL KRAKEN.

Se trata de un enorme pulpo de largos tentáculos venenosos cuyas ventosas eran tan potentes que podían succionar entero a un hombre. Decían los antiguos marineros que el Kraken tenía un tamaño descomunal, al grado de que cuando se asomaba a la superficie del mar podía ser confundido con ¡una isla de varios kilómetros! Aunque el Kraken era temido por su tamaño, su verdadero peligro estaba en el remolino de agua que provocaba al sumergirse de nuevo en las profundidades, pues la fuerza era tal que arrastraba a las embarcaciones, haciéndolas naufragar. Como cualquier cefalópodo —familia de invertebrados marinos cuyo cuerpo está formado por una enorme cabeza con tentáculos—, se decía que el Kraken era capaz de arrojar tinta para defenderse de sus enemigos. De hecho, durante mucho tiempo se creyó que el oscuro color de las aguas del mar de Noruega se debía a las grandes cantidades de tinta producidas por esta bestia.

Durante mucho tiempo el Kraken fue considerado un animal tan real como los delfines o las ballenas, pues existieron varios naturalistas que juraban haberlo visto. Sin embargo, nunca se ha podido comprobar su existencia y lo más probable es que quienes lo describieron lo hayan confundido con un calamar gigante —que llega a medir más de 10 metros— y exagerado su tamaño. De todos modos, no está de más estar atentos la próxima vez que subamos a un barco.

En noruego antiguo se utilizaba la palabra kraken para referirse a un animal retorcido o enfermizo, mientras que en el alemán moderno kraken significa ‘pulpo’.

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