Qué onda con el color de la sangre

En épocas pasadas se creía que los reyes tenían sangre azul. Esto los hacía ser privilegiados, con el derecho de gobernar por muchos años, y para que la línea de «sangre azul» no se perdiera, les heredaban la corona a sus hijos, los príncipes.

Se pensaba eso porque las personas de la realeza se la pasaban todo el día en los palacios y cuando salían era en carruaje, por lo que su piel nunca se exponía al sol y era muy blanca, casi transparente: parecía que sus venas eran azules, a diferencia de la gente que trabajaba en el campo o en la calle, bajo los rayos del sol que quemaba y oscurecía su piel, escondiendo el color de sus venas.

Las venas son el medio de transporte de la sangre y las podemos ver sobre todo en nuestros brazos, de color azul o verde.

Hoy sabemos que la sangre de todos los humanos es roja gracias a una sustancia que contiene que se llama hemoglobina, que viene de la palabra griega haima, 'sangre', y del latín globulus, 'globo pequeño'. Está compuesta por hierro y proteínas.

Nuestra sangre no siempre es del mismo tono de rojo.

Cuando está dentro del cuerpo, transportando oxigeno, es de un rojo muy brillante y se llama oxihemoglobina. O puede ser más oscura y llamarse metahemoglobina. Esto pasa cuando una pequeña cantidad de hierro que está en la sangre se oxida por consumir algún tipo de alimento o medicamento, o simplemente porque nos la heredaron nuestros familiares.

Colores en el reino animal

Existen especies que sí tienen sangre azul

Muchos insectos, pulpos y calamares, que en vez de contener hemoglobina en su sangre tienen hemolinfa, una sustancia con una pequeña cantidad de cobre que pinta su sangre de azul, y eso que no son de la realeza.

Otras especies, como el pepino de mar, tienen la sangre ¡amarilla! Algunos tipos de lagartijas son de sangre verde y por las venas de las cucarachas hembra corre sangre anaranjada.

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