El carrusel

El carrusel es una de las atracciones favoritas de las ferias. En él puedes montar un caballo, un conejo o hasta un gallo en un corto viaje acompañado de música y luces. Es un escenario muy tierno y dulce, pero su origen e historia están llenos de guerras, caballeros, lanzas y espadas. Tuvo que pasar mucho tiempo antes de que se convirtiera en una forma de entretenimiento.

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La palabra carrusel viene del francés carrousel, que significa «pequeña batalla» o «juego de guerra».

A través del tiempo el carrusel ha cambiado mucho, pues el primero ni siquiera tenía caballos. El más antiguo del que se tiene registro es del año 500 en el imperio bizantino, donde las personas daban vueltas dentro de grandes canastas amarradas a la punta de un poste.

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En el año 1100 la idea dio un giro con las «guerras fingidas», que eran juegos de práctica para los caballeros que luchaban en las guerras. El juego consistía en que los hombres, montados en caballos falsos, peleaban contra figuras de madera que representaban al enemigo.

Durante las Cruzadas el carrusel fue usado en secreto por los caballeros dentro de los castillos como entrenamiento para las batallas. Este artefacto ya era muy parecido al carrusel actual, sólo que los caballitos falsos eran jalados por una mula amarrada a un tubo en el centro. En el camino que recorrían los caballos había postes donde ensartaban aros para practicar su puntería.

Cruzadas: expediciones militares que se llevaron a Jerusalén y duraron más de 200 años.

Vueltas felices

Pero no siempre se trató de guerras. En 1673 Rafael Foyat llevó a Inglaterra un invento turco conocido como maringiak o saringiak, que consistía en una base de madera giratoria con caballos de madera distribuidos alrededor. Al llegar a su país Foyat la bautizó como merry go round, que significa «vueltas felices». No tardó en llegar a Francia, donde se hizo muy popular entre la nobleza que organizaba torneos con bolas de barro en los que el perdedor siempre era el más apestoso y embarrado.

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En el siglo XIX, el merry go round dejó de ser un juego exclusivo de la realeza y surgió la necesidad de fabricar más. Afortunadamente muchos avances tecnológicos aparecieron en esa época, por lo cual se pudieron incluir engranes para que los animales de madera pudieran subir y bajar al mismo tiempo que daban vueltas, y así quedaron muy parecidos a los que conocemos en la actualidad.

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