Zero waste

Zero waste, que traducido al español significa ‘Cero basura’, es una expresión muy de moda en estos días por el gran reto que significa generar la menor cantidad de basura posible.

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Diariamente producimos 1.5 kilos de basura por persona. Si esa cantidad la multiplicas por los 365 días, dará un total de 547 kilos, o sea ¡más de media tonelada de basura al año! Para que te des una idea, esta cantidad es equivalente a dos osos polares, una vaca o un caballo. Da miedo pensar en esa cifra, y más si tomas en cuenta que todos generamos la misma porción. Así lo sintió Kathryn Kellog cuando decidió comer más saludable y cambió las sopas instantáneas y las salchichas empacadas por verduras del mercado. Ahí se dio cuenta que no estaba produciendo tanta basura como antes.

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Todo cabe en un frasco sabiéndolo acomodar

Kathryn compartió su idea en las redes sociales, hasta llegar a la pantalla de la influencer Bea Johnson, que se dedicaba al cuidado del medio ambiente. En 2008 ella inventó el término Zero waste —que se pronuncia algo así como /cirou hueist/, para nombrar su desafío
personal de generar la cantidad de basura que pudiera caber en un frasco de 200 mililitros.

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La ley 5R

Bea logró reducir su basura, gracias a la Ley 5R —su nombre se debe a las palabras en inglés Refuse, Reduce, Reuse, Recycle, y Rot, cuyo objetivo es depositar los residuos que no se pueden reutilizar en un frasco y darle una segunda «vida» a todos los demás, de acuerdo con los principios de la 5R:

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– Rechazar: si no lo necesitas, ¡no lo compres!
– Reducir: disminuye los objetos que ya no usas, como suéteres, cobijas o juguetes. ¡Dónalos!
– Reusar: puedes cambiar las servilletas de papel por pañuelos de tela, comprar botellas o contenedores de comida para llevar tu lunch a la escuela.
– Reciclar: si no pudiste hacer ninguno de los tres puntos anteriores, la opción es separar tus desechos para que puedan ser reciclados en alguna fábrica.
– Hacer composta: entierra en el jardín los residuos de comida para que sean el abono de las plantas.

Los materiales que no pudieron ser composta ni tampoco reducidos o reciclados, son aquéllos que irán al frasco. Así que ya lo sabes, si quieres formar parte del reto Zero waste, no olvides usar la Ley 5R hasta el final.

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