O sole mio… Pequeña historia de la Ópera

¿Te imaginas una expresión artística tan completa que tenga drama, música y hasta canto? Pues no busques más: ¡la ópera lo tiene todo! Desde sus lejanos comienzos, en el siglo xvi, y hasta nuestros días, ésta ha sorprendido a todos por igual porque, además de deleitarnos, ha sido una ventana genial para descubrir costumbres y tradiciones de otros tiempos y lugares.
antifaz
La ópera reúne diferentes recursos, como las artes escénicas —por la escenografía que acompaña los espectáculos—, la iluminación, el maquillaje y el vestuario: ¡todo en uno! Desde luego, tuvo que pasar mucho tiempo para llegar a ser como la conocemos.
Su origen se remonta al año 1597 cuando un grupo de amigos, conocidos como la Camerata Florentina, comenzó la historia de este género.

Una tarde en un salón…

La Camerata estaba compuesta por varios artistas, como Jacopo Peri, compositor y cantante italiano, y el escritor Ottavio Rinuccini, quienes un buen día se propusieron escribir una obra que recuperara parte de las prácticas teatrales de la Antigua Grecia y crearon la «primera obra operística» llamada Dafne; no obstante, la música de esta pieza se extravió, no así su letra.
Gracias al señor Peri vino un gran impulso para la ópera, aunque en un principio sólo la disfrutó la gente poderosa y rica. Se volvió tan popular que en la ciudad italiana de Venecia decidieron abrirla a todo el público; de hecho, el primer ciclo de ópera a gran escala ocurrió ahí, en 1637, entre los canales de esa ciudad acuática.
jacopo
Antes del siglo xviii se creía que la ópera era un entretenimiento ligero y nada complicado, afortunadamente, otros músicos y poetas pensaban diferente y decidieron añadir nuevos elementos; por ejemplo, el poeta Pietro Trapassi incluyó elementos trágicos en sus libretos, idea que fue muy bien recibida y se creó una nueva tendencia operística: la ópera seria.
Fue así que la ópera, poco a poco, adquirió características de los lugares en los que se componía e interpretaba —por ejemplo, el idioma o algunas técnicas de canto—. Tal fue el caso del bel canto italiano, creado a finales del siglo xvii, una técnica que sobresalió por la habilidad de saber dominar la respiración y cambiar de nota sin que esto implicara una separación audible entre ellas al cantar.
Entre los compositores incluidos en esta tendencia se encuentran Antonio Rossini, Vincenzo Bellini y Giuseppe Verdi, uno de los compositores de óperas más famoso de Italia. Curiosamente, y como respuesta a la ópera italiana, los músicos alemanes también quisieron presumir su talento, entre ellos estaba Ludwig van Beethoven y el revolucionario de la música, Richard Wagner.
MUSICOS

    Entre los compositores más recordados están Georg Friedrich Händel, con cerca de 50 óperas escritas, y el gran Wolfgang Amadeus Mozart, quien también fue parte de otra corriente: la ópera bufa. Ésta, a diferencia de la seria, llevaba al escenario temas muy graciosos.

viena

¡Queremos rock!

Una de las peculiaridades más valiosas de la ópera es su capacidad para transformarse en el tiempo y adaptar nuevas expresiones musicales. Tal es el caso de la ópera rock, que no es otra cosa que la narración de una historia, dividida en actos, que deja de lado los instrumentos de orquesta —aunque no es obligatorio— y en su lugar echa mano de las guitarras eléctricas, las baterías, los bajos y los sintetizadores. ¡Oh, yeah!
La primera ópera rock de la historia fue compuesta por la banda inglesa Pretty Things, y llevó por nombre s. f. Sorrow (1968); en ella se narra la historia de Sebastian f. Sorrow y su descenso al infierno. Sin embargo, la que aún se considera como la ópera rock más influyente del siglo xx —y lo que va del xxi— es Tommy (1969); Tommy, el protagonista, es un chico autista cuya condición le permite imaginar mundos y experimentar sensaciones que ningún otro ser humano sería capaz incluso de sospechar.
traviatta

El honor de ser la ópera más antigua, y que aún se representa, pertenece a L’Orfeo, del músico Claudio Monteverdi.

La ópera es un entretenimiento más complejo y divertido de lo que crees; se encuentra muy lejos de esa vieja idea que la pinta como un espectáculo para gente mayor y aburrida. Un consejo: si algún día te animas a ir a una función de ópera, investiga sobre el autor y la historia, así, cuando estés frente al escenario, te vas a interesar aún más en la obra. ¡Que lo disfrutes!

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *