Antoine de Saint-Exupéry: su imaginación voló alto

Un piloto está perdido en el desierto del Sahara, luego de hacer un aterrizaje de emergencia porque su avión se descompuso, ahí conoce a un pequeño príncipe proveniente del asteroide B 612. Éste es el comienzo de El Principito, una novela escrita e ilustrada por Antoine de Saint-Exupéry y que se ha convertido en una de las historias más famosas de todos los tiempos.

«Todos los mayores han sido niños primero, pero pocos lo recuerdan»

Antoine de Saint-Exupéry nació en Lyon, Francia, el 29 de junio de 1900. Desde muy pequeño experimentó grandes cambios, pues apenas había cumplido 4 años cuando su padre, el conde Jean de Saint-Exupéry, murió; por esa razón su mamá, su hermano y sus tres hermanas tuvieron que mudarse con su tía, ¡quien vivía en un castillo! A partir de entonces, toda su familia lo empezó a llamar el «Rey Sol», por el color de su pelo.

A los 19 años su vida inició el despegue: después de haber sido rechazado por la Escuela Naval, estudió arquitectura en Bellas Artes; sin embargo, eso no determinó su destino: poco tiempo después, cuando hacía su servicio militar, le gustó tanto la aviación que se esforzó para convertirse en piloto y… ¡lo logró!

«Quizá el agua también sea buena para el corazón»

En 1935 mientras él y su mecánico intentaban romper un récord de tiempo, Antoine aceleró tanto que perdió el control del avión y, sin saberlo, aterrizaron en el desierto del Sahara. Los dos sobrevivieron, pero estaban muy lastimados y casi no tenían alimentos: sólo les sobraba un racimo de uvas, un par de naranjas y, si acaso, unos traguitos de vino; es decir, ¡no tenían ni una sola gota de agua para beber!

Esa deshidratación provocó que alucinaran un montón de imágenes y sonidos, que por fortuna se acabó días después cuando un árabe que paseaba en camello los encontró. De esa experiencia —además de la increíble imaginación de Exupéry—, surgió El Principito.

El Principito ha sido traducido a 180 lenguas y es el libro francés más vendido en el mundo.

«Me pregunto si las estrellas se iluminan para que algún día, cada uno pueda encontrar la suya»

El fin de la vida del «Rey Sol» siempre será un misterio. Al terminar de escribir El Principito, se enlistó para luchar contra los alemanes en la II Guerra Mundial.

Durante una misión en 1943, su avión desapareció frente a las costas de Marsella; sin embargo, la historia del pequeño príncipe que le pidió a un aviador que le dibujara un cordero jamás será olvidada.

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