El osito de peluche

Algunos niños tienen un oso de peluche que los espera sobre su almohada y los acompaña durante la noche. El osito de peluche que todos conocemos — y que en otros países se llama Teddy Bear— tiene una historia interesante.

Foto de Caroline Oporto en Pexels

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Hace muchos años, un presidente de los Estados Unidos llamado Theodore Roosevelt —a quien de cariño le decían Tedd — visitó el estado de Mississippi. Para festejarlo, los ciudadanos le organizaron una cacería. Pero resulta que no aparecieron animales qué cazar, así que los organizadores atraparon a un pequeño oso negro y lo amarraron a un árbol para que el presidente no se fuera con las manos vacías. Cuando le mostraron al animal indefenso, Roosevelt se negó a dispararle. Al día siguiente, en el periódico apareció una caricatura retratando el momento: la ilustración salió en primera plana y causó una gran impresión en todo el país.

Un vendedor aprovechó el momento y le pidió a su esposa que hiciera un par de osos de trapo con ojos de botones y los puso en su tienda con el nombre de Teddy, en honor al presidente. Muy pronto, sus peluches se volvieron muy famosos.

Al principio, los osos de peluche se hacían a mano. Hoy en día se hacen en fábricas, y existen de todos los colores, tamaños, formas y materiales.

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