¡Lo dulce lo tengo en la punta de la lengua!

El sentido del gusto es muy importante para sobrevivir ya que la percepción del sabor te permite saber si un alimento está en buenas condiciones, echado a perder o incluso podría envenenarte.

washington2_mito Se dice que nuestra lengua tiene zonas específicas que son más sensibles a ciertos sabores que otras, por ejemplo, la punta de la lengua detecta los sabores dulces que están presentes en la fruta y en el azúcar; las partes laterales perciben los ácidos y salados, como el jugo del limón o el agua de mar; mientras que hasta el fondo distinguimos los amargos, como el sabor de los rábanos o el café.

lengua

verdad Resulta que esta idea fue producto de una gran confusión ya que, en 1901, un científico alemán llamado David Hänig, al estudiar el sentido del gusto, creó un mapa de la lengua con el cual explicó lo que cada una de estas zonas «saboreaba»; sin embargo, su error se debió a la manera en que presentó su teoría, pues en este mapa daba a entender que sólo ciertas áreas podían percibir únicamente esos sabores.

Por fortuna, en 1974 la investigadora Virginia Collins de la Universidad de Pittsburg desmintió esta equivocación: hizo un estudio en el que demostró que las más de 3 mil papilas gustativas —es decir, los receptores de sabores—,están repartidas ¡no sólo en la superficie de la lengua!, sino en toda la boca, o sea en el paladar, las mejillas, la epiglotis y la campanilla. Así que ya sabes: la próxima vez que chupes un limón entenderás el porqué tus cachetes se comprimen tanto que provoca que hagas las peores muecas que jamás hiciste.

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