Rayos y centellas nocturnos

Mito. No hay tormentas eléctricas en la mañana.

Verdad. Esta idea surgió porque en nuestra imaginación relacionamos los truenos y los rayos con la oscuridad. Tan sólo piensa estar atrapado en una mansión embrujada, si a la escena le agregas lluvia y rayos causa más miedo, ¿no? Sin embargo, son muchos los factores que detonan una tormenta eléctrica, independientemente de la hora del día.

Uno de los motivos principales es la humedad: las tormentas se generan cuando el calor del sol logra evaporar todo el líquido de la superficie, éste se va en forma de gas directito a la atmósfera, en donde choca con aire de temperatura más fría y estimula la generación de estas lluvias con rayos.

rayos

Los rayos se hacen cuando una nube llena de diminutos fragmentos de hielo sube al cielo. Conforme asciende, los hielos chocan entre sí —algo así como si la nube fuera una sonaja de bebé— y comienzan a generar electricidad, cuando la nube se llena por completo de carga eléctrica, ¡chaz! tenemos un relámpago.

Por otro lado, la humedad no es el único factor para que exista una noche estruendosa, también la puede provocar la erupción de un volcán, una tormenta de arena, el viento avanzando a grandes velocidades, terremotos y un sinfín de cosas más. Lo que sí es un hecho es que ocurren más tormentas durante las tardes y las noches.

Así que, aunque no recuerdes en este momento alguna tormenta eléctrica en una mañana de escuela, no descartes que, durante tu clase de matemáticas, afuera aparezcan unas nubes electrizantes.

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