Marte dios de la guerra

El planeta Marte lleva el nombre del dios de la guerra de la mitología romana. Se sabe que los antiguos romanos adoptaron la cultura griega y copiaron sus dioses, cambiando con el tiempo sus nombres y personalidades. Ares era el dios de la guerra según la mitología griega y en él personificaban —al igual que se hizo con Marte— la violencia, la confusión y la crueldad de las batallas.

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Marte era hijo de Júpiter —padre de los dioses y de los hombres— y de Juno —diosa del matrimonio y reina de los dioses—, era marido de Bellona —diosa de la guerra— y fue amante de Venus —diosa del amor y la belleza—. Se le representaba como a un guerrero con armadura, casco, lanza y escudo; unas veces desnudo y algunas otras con barba, pero siempre en la actitud de un hombre fuerte, alto y terrorífico.

Un padre muy violento
Los romanos creían que Marte los conducía a la victoria en muchos de sus enfrentamientos con otros ejércitos, por lo que con frecuencia le ofrecían animales en sacrificio —caballos, bueyes y cerdos— para la protección del pueblo y sus cultivos. Después de Júpiter, Marte era la deidad más adorada en Roma, y sus templos eran cuidados con gran devoción.

En una de tantas historias de la mitología romana se cuenta que Marte mató a Halirrotio, hijo de Neptuno —dios del océano—, por haber querido secuestrar a una de sus hijas. Siempre se le asoció con el color rojo, como el de la sangre —tonalidad que predomina en la superficie del planeta Marte—, por su costumbre de resolver los problemas mediante las agresiones.

El gallo que canta al amanecer

Aparte de ser el dios de la guerra, Marte tenía otras funciones en Roma: era también el dios de la cultura, de la vida en los campos, de la primavera y de la valentía. Sus símbolos eran el lobo —por su naturaleza carnívora— y el pájaro carpintero —por su velocidad y perseverancia—. Un día, según cuenta la tradición mitológica, Vulcano —dios del fuego— descubrió la relación secreta que su esposa Venus mantenía con Marte, lo que provocó que el dios de la guerra convirtiera en gallo al joven soldado Alectrion, quien se encargaba de vigilar para que nadie se enterara del romance. Por eso se dice que el gallo nunca deja de anunciar la salida del sol.

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