Merolico y tarabilla

Las abuelitas tienen mucho ingenio, sobre todo para ponernos adjetivos según nos portamos. Por ejemplo, cuando hablamos mucho, nos dicen que hablamos como merolicos o que somos una tarabilla. ¿Una tara… qué?

Merolico

En México un merolico es un vendedor callejero que ofrece remedios que harán el milagro de curarte de cualquier enfermedad. Habla mucho, muy rápido y sin parar para describirte las maravillas de sus productos aunque, la verdad, éstos no son tan milagrosos como dice. Tu abuelita, conociendo la existencia de estos señores y viendo que platicas hasta por los codos, en algún momento te dirá:

«¡Ya cállate! Hablas como merolico.»
Lo que tal vez ella y tú desconocen es que ¡Merolico fue una persona real! Se cuenta que en 1879 llegó a México el suizo Rafael Juan de Meraulyok. Muy pronto se dio a conocer, ya que se anunciaba en plena calle como médico cirujano y dentista.

Diseño sin título (25)
Foto: Min An

Tarabilla
Si tu abuelita no te dice que hablas como merolico, entonces tal vez te dirá que eres una tarabilla. En el diccionario dice que una tarabilla es una tablita que forma parte de un molino que, al girar, la golpea y hace un ruido continuo y repetitivo. Tal vez por eso, la palabra también se usa para calificar a alguien que habla mucho, con prisa y desorden. Así pues, no te extrañe que cuando estés en lo más emocionante de la conversación tu abuelita de pronto te interrumpa y diga:

«A ver, cuéntamelo más despacito, eres una tarabilla.»

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