¿A quién se le ocurrió?

Karl Benz inventó el automóvil y los hermanos Lumiére, el cinematógrafo. Además de ellos, otras personas se han dedicado a hacer experimentos, pero con la comida. Sus inventos han recorrido el mundo haciendo felices a muchos estómagos, como en las siguientes historias.

Los tacos al pastor
Éste es uno de los platillos más tradicionales de la Ciudad de México: casi en cualquier esquina puede verse uno de
estos famosos «trompos».

Los tacos al pastor tienen su origen en un país del Oriente llamado Líbano, sólo que allá los «trompos» están hechos de bisteces de cordero, mientras que en México se hacen con carne de cerdo a la que se añaden achiote, jugo de naranja, cebolla y otros ingredientes que varían según la receta de cada taquería. El «trompo» gira frente al fuego toda la noche y los taquitos se sirven con cebolla, cilantro, salsa, limón y un trozo de piña que el taquero lanza con gran habilidad de la punta del «trompo».

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Foto: Yezmín

La salsa catsup
Cuenta la leyenda que el origen de la catsup —como le decimos los mexicanos— está en el continente asiático, para ser más exactos en China, donde se consumía una salsa de pescado o ave cocida llamada ket-siap. De allí pasó a Malasia, donde se volvió dulce y cambió su nombre a k’echap.
En el siglo xvii, los ingleses llevaron esta salsa a Europa, le cambiaron algunos ingredientes, la embotellaron y comenzaron a venderla con el nombre de ketchup. Pero fue en América —particularmente en los Estados Unidos— donde le añadieron tomates y se creó su fórmula actual. En 1870 el empresario Henry Heinz le puso azúcar y empezó a vender botellas de ketchup en muchas partes del mundo. Así fue como llegó a México con el nombre catsup.

La paleta helada
En 1905 había en los Estados Unidos un niño de once años llamado Frank Epperson. Este niño dejó olvidada su bebida de frutas en el patio de su casa en un día muy frío, pero la había estado removiendo con un palito. Cuando al fin salió, la bebida estaba congelada, pero gracias al palito pudo sacarla del vaso y descubrió que sabía muy bien.
Epperson registró su invento del «hielo congelado en un palo» 18 años después, llamándolo paleta Epsicle helada.

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Foto: Joan

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