Sombrillas y paraguas

Las sombrillas nos han dado sombra desde hace casi 4 mil años, y los paraguas nos han protegido de la lluvia desde hace casi 2 mil. En un principio sólo los llevaban las mujeres, los ricos y los reyes, pero con el paso del tiempo han sido usados por muchas personas como accesorios de moda, elementos decorativos, ¡y hasta como medio de transporte! Si no lo crees, pregúntale a Mary Poppins.

¿Paraguas o sombrilla?
No es lo mismo un paraguas que una sombrilla.

La primera tienda de paraguas del mundo se abrió en 1830, en la calle New Oxford, de Londres, Inglaterra.

Las primeras sombrillas aparecieron hace más de 4 mil años, en Persia y Mesopotamia. Las usaban los reyes, y sus esclavos se las sostenían. En Egipto también había sombrillas llamadas flaellum, hechas de hojas de palmera o con grandes plumas atadas a un palo de madera.

Las sombrillas, parasoles o quitasoles nos protegen de los rayos del sol.
Están hechas de papel o de tela ligera, por lo que en caso de lluvia es muy probable que acabes empapado.

En la antigua Grecia sólo las damas distinguidas usaban sombrillas, al igual que en Roma, donde se llamaban umbra–cu˘lum —del latín umbra, que significa ‘sombra’, por eso en inglés se dice umbrella.

En 1852, Samuel Fox diseñó un paraguas con una estructura de varillas de acero muy delgadas, que fueran resistentes y pudieran doblarse. Con un mango en forma de gancho y poliéster, una tela que el agua no puede atravesar, quedó listo el paraguas que actualmente conocemos y usamos.

Los chinos fabricaron los primeros paraguas varios siglos después de la creación de las sombrillas: les pusieron una capa de cera, para que la lluvia no traspasara la seda de la que estaban hechas.

Los paraguas sirven para taparse de la lluvia. Están hechos de una tela que no deja pasar el agua y se seca rápidamente.

Muchos años después de que los chinos diseñaran los paraguas, éstos llegaron a Europa y se volvieron muy populares en países como Francia e Inglaterra, en donde el clima es muy lluvioso. Desde entonces, se han creado todo tipo de paraguas: el telescópico, que se dobla hasta quedar de la mitad de su longitud; el súper resistente, que no se te voltea para arriba cuando hay mucho viento, y hasta el paraguas «manos libres», para gente ocupada, o el «parlante», que informa de las probabilidades de lluvia.

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Aunque es un poco estorboso, un paraguas te puede ser muy útil, tanto cuando llueve como cuando hace un sol que quema, hasta hay un refrán que dice: «A mala lluvia —o sol—, buen paraguas».

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