Cuentos de fantasmas

«¡Si supieran qué miedo puede tener un fantasma de los hombres!»
T.S. Eliot

No creas todo lo que te dicen. Pero si se trata de fantasmas, toma tus precauciones y procura no apagar la luz. No sea que quieran venir, si es que sigues leyendo, a escuchar junto a ti estos tenebrosos cuentos:

Escalofriante
Una mujer está sentada sola en una casa. Sabe que no hay nadie más en el mundo: todos los otros seres han muerto. Golpean a la puerta.
Thomas Bailey Aldrey, Works

Cordelia
Sintió pasos en la noche y se incorporó con sobresalto.
—¿Eres tú, Cordelia? —dijo.
Y luego:
—¿Eres tú? Responde.
—Sí, soy yo —le replicó ella desde el fondo del pasillo.
Entonces se durmió. Pero a la mañana siguiente habló con su mujer que se llamaba Clara y con su sirvienta que se llamaba Eustolia.
Francisco Tario, Tapioca Inn

Final para un cuento fantástico
—¡Qué extraño! —dijo la muchacha, avanzando cautelosamente. ¡Qué puerta más pesada! La tocó, al hablar, y se cerró de pronto, con un golpe.
—¡Dios mío! —dijo el hombre—. Me parece que no tiene picaporte del lado de adentro. ¿Cómo? ¡Nos han encerrado a
los dos!
—A los dos, no. A uno solo —dijo la muchacha—. Pasó a través
de la puerta y desapareció.
I. A. Ireland, Visitations

Diseño sin título (8)

Un huevo
Un viajero encuentra en el campo a un personaje con una cabeza completamente lisa como un huevo, sin un solo rasgo. Aterrorizado sube a una carreta y le pide al campesino que arree el caballo de inmediato.
—¿Qué pasa? —le pregunta el campesino.
—Fue que vi a un hombre que tenía el rostro liso como un huevo.
—Entonces —respondió el campesino volviéndose—, ¿tenía el mismo rostro que yo?
Anónimo japonés

¿Sería fantasma?
Al caer de la tarde, dos desconocidos se encuentran en los oscuros corredores de una galería de cuadros. Con un ligero escalofrío, uno de ellos dijo:
—Este lugar es siniestro. ¿Usted cree en fantasmas?
—Yo no —respondió el otro—. ¿Y usted?
—Yo sí —dijo el primero y desapareció.
George Loring Frost, «Un creyente», Memorabilia

Fantasma sensible
Un día, cuando se dirigía al excusado, Yuan Tche-yu fue protagonista de un hecho singular. A su lado surgió un fantasma gigantesco, de más de diez pies de altura, de tez negra y ojos inmensos, vestido con una casaca negra y cubierto con un bonete plano. Sin turbarse de modo alguno, Yuan Tche-yu conservó su sangre fría.
—La gente suele decir que los fantasmas son feos— dijo con
la mayor indiferencia, dirigiendo una sonrisa a la aparición.
¡Y tiene toda la razón! El fantasma, avergonzado, se eclipsó.
Lieu Yi-king

2 comentarios en “Cuentos de fantasmas

  1. ¿Qué aprendí?
    Aprendí que los fantasmas pueden atravesar paredes

    Yo creo que deberían agregar un poco más de texto y al principio me perdí un poco y ya no entendí la historia

  2. ¿Qué aprendí de la lectura?
    De que nunca te confíes cerca de una puerta muy pesada y grande por que te la pueden cerrar para que ya no pases.

    Aportación:
    Necesita mas suspenso

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