El ballet

La danza, además de ser un arte, es un medio de expresión donde el cuerpo es la herramienta del bailarín y con cada movimiento que realiza crea su propio lenguaje.

La palabra francesa ballet proviene del italiano balleto, diminutivo de ballo, ‘danzax’, que a su vez viene del latín ballo, ‘bailar’.

La danza y su historia

En épocas primitivas, la danza fue un ritual para agradecer a los dioses por cosas importantes, como el sol, la lluvia y la comida. Con el paso del tiempo, el hombre comenzó a bailar sólo para divertirse. Culturas como la hindú, la egipcia, la griega y la romana danzaban en sus representaciones teatrales.

A finales del siglo XV, durante la época conocida en Europa como Renacimiento, en las fiestas de los nobles y ricos
italianos se empezaron a presentar espectáculos denominados extravaganzas, que incluían distintos tipos de expresiones artísticas, como pintura, música, poesía y por supuesto, danza. Así fue como la danza se convirtió en uno de los pasatiempos más queridos de reyes, reinas y personas de la nobleza.

Nace el ballet

En 1581 la reina de Francia Catalina de Médicis, a quien le gustaba mucho apoyar el arte, encargó al experto en música y danza Baltazarini di Belgioioso una obra a la que llamaron Ballet Comique de la Reine —‘Ballet Cómico de la Reina’— que se presentó en el Palacio del Louvre. Así surgió el ballet como expresión artística.

Tiempo después, en el siglo XVII, el rey Luis XIV de Francia, a quien le gustaba mucho la danza —y era un gran bailarín—, le aportó nuevas características al ballet y lo volvió muy parecido al que vemos hoy en día: se dejaron a un lado las palabras y las historias se contaban únicamente a través de los movimientos del bailarín.

Los bailarines más famosos de la historia

ballet2

ballet3

En México

ballet4

Toda una profesión

En 1661 se fundó en París la Académie Royale de Danse —‘Real Academia de Danza’—, que permitió que los
bailarines pudieran convertirse en profesionales. Pierre Beauchamp, el primer director de la Academia, fue quien determinó las cinco posiciones básicas de colocación del ballet, que se siguen usando hasta nuestros días.

El tutú es una pieza del vestuario que no puede faltar en el ballet. Está hecho de telas vaporosas, como tul, organdí o gasa.

El tutú se usó por primera vez en 1820, pero recibió su nombre hasta 1881.

Otro gran paso para la danza clásica se dio en 1832, con la creación del ballet romántico La Sylphide. En su coreografía, Filippo Taglioni creó una historia con una atmósfera melancólica, misteriosa y fantasmal. Fue en ésta donde se comenzaron a utilizar las zapatillas de punta, pues así parecía que las bailarinas flotaban en el escenario.

Otra obra clave del ballet es Giselle (1841) con coreografía de Jean Coralli y música de Adolphe Adam. Es una obra que cuenta la trágica historia de una joven que es engañada por su gran amor, lo que la conduce a la locura y a la muerte para finalmente convertirse en un espíritu en pena.

De entonces a hoy

Durante el siglo XVIII el zar Pedro I «el Grande» llevó a Rusia a los más experimentados maestros de danza para que
enseñaran en su país. Uno de los más destacados fue Marius Petipa, que fue maestro y coreógrafo de obras tan importantes como La bella durmiente, El Cascanueces y El lago de los cisnes, las cuales siguen siendo parte del repertorio de compañías de ballet del mundo entero.

En 1920 se creó en Londres la Royal Academy of Dance —‘Real Academia de Danza’—. Esto fue importante, ya que tenía la misión de formar, no a bailarines, sino a profesores.

Las bases quedaron establecidas, pero era necesaria la evolución. A finales del siglo XIX surgió la danza
contemporánea, donde los movimientos son más libres que en el ballet y se vale improvisar. Aun así, el ballet clásico sigue siendo uno de los tipos de danza más queridos y apreciados del mundo.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *