Konrad Lorenz

Hace algunos años vivió un científico al que le gustaban tanto los animales que creó una nueva ciencia para estudiarlos. Si a ti también te gustan, puede que tengas algo en común con Konrad Lorenz, «el padre de la etología».

Un niño muy mirón

Konrad Lorenz (Austria,1903-1989) estudió medicina y zoología, que es la rama de la ciencia que estudia a los animales, por los que sentía un gran aprecio.

Su interés en ellos comenzó desde que era niño pues muy cerca de su casa, en Viena, solía visitar unos grandes bosques donde había ríos y muchos animales, sobre todo aves, sus favoritas. Konrad se dedicó a estudiar a los gansos y a los patos y descubrió que, durante su crecimiento, había una etapa muy especial llamada impronta en la que los polluelos aprendían a reconocer, seguir e imitar a sus padres. Éste fue el gran aporte de Konrad al estudio de los animales, pues ayudó a entender mejor su conducta, su adaptación al medio en el que viven y qué hacen para sobrevivir.

La etología es una palabra de origen griego que significa «ciencia de la costumbre». Combina la biología y la psicología para estudiar la conducta de los animales.

Diseño sin título (6)
Foto:researchgate.net

La nueva ciencia

Este descubrimiento fue muy importante porque explica cómo desde muy pequeños aprendemos cosas que parecen muy
comunes, así como tú aprendiste a agarrar una cuchara o a caminar porque viste cómo lo hacen tus papás.
En el caso de los animales, explica por qué las madres no abandonan a sus crías o cómo las aves aprenden a volar, cosas que antes se pensaba que sólo hacían por instinto.

Sus estudios fueron tan valiosos que dieron origen al nacimiento de una ciencia nueva.
Así, en 1939 fundó con su amigo holandés Nicolaas Tinbergen la Escuela Etológica del Comportamiento Animal. Lo más impresionante es que su descubrimiento no sólo explica cómo se comportan los animales, sino también algunas conductas humanas, como ese cariño especial que sentimos por nuestras mamás.

Un gran honor

Gracias a todas sus investigaciones, Konrad recibió el Premio Nobel de Fisiología —o Medicina— en 1973, a los 70 años. Un gran honor que compartió con Karl von Frisch y Nikolaas Tinbergen. Konrad fue maestro y director de
importantes escuelas alemanas durante más de 30 años y un gran defensor del medio ambiente.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *