Remedios y Leonora: pintoras y amigas

Remedios Varo y Leonora Carrington fueron dos artistas que tuvieron muchas cosas en común: ambas huyeron de Europa y llegaron a México en busca de un hogar. A las dos les gustaba pintar al estilo surrealista y fueron muy buenas amigas.

Remedios Varo

María de los Remedios Alicia Rodriga Varo y Uranga nació en Anglés, España, en 1908. De niña le gustaba leer historias fantásticas y dibujar. Su padre le recomendó que estudiara artes plásticas. Así lo hizo y en la Academia conoció a pintores famosos, como Salvador Dalí. Luego viajó a París, Francia, con su novio, el poeta surrealista
Benjamin Péret, y descubrió un universo artístico que le fascinó. Ahí conoció, entre otros artistas, a Leonora Carrington.

Leonora y Remedios compartieron su gusto por la cocina y escribieron juntas recetas surrealistas que no podrías hacer en la vida real, con ingredientes tales como: miel, hígados de res, espejos, ladrillos y gallinas.

Leonora Garrington

En 1917, en Lancashire, Inglaterra, nació Leonora Carrington. De pequeña le gustaba jugar con sus muñecas, cabalgar, dibujar y oír historias llenas de imaginación que le contaba su niñera. Estudió arte en Londres y luego viajó a París, donde se enamoró del pintor alemán Max Ernst. También encontró a los grandes representantes del
surrealismo, como André Breton, Joan Miró y una joven pintora: Remedios Varo.

Separadas y unidas otra vez

Cuando estalló la Segunda Guerra Mundial se acabó la convivencia entre los artistas; muchos de ellos fueron
perseguidos porque no estaban de acuerdo con las ideas políticas del gobierno francés o porque los nazis los odiaban. Fue así como Remedios Varo escapó y llegó a México en 1941. Por su parte, Leonora también fue perseguida, huyó a España, donde tuvo un ataque de locura y estuvo en un hospital psiquiátrico. Sus amigos le ayudaron a salir de Europa y en 1943 llegó a México, se reencontró con Remedios Varo y pudieron continuar su amistad. Remedios murió en 1963 a los 54 años y Leonora en 2011, a los 94 años.

En las obras de ambas artistas se ven los temas que a las dos les apasionaban: los sueños, el misterio, lo esotérico, la alquimia, los animales —en el caso de Remedios, gatos; en el de Leonora, caballos, toros y seres mitológicos—. Hay muchas nubes, raros seres flotantes, muebles con vida, ventanas con extrañas vistas, edificios imposibles, etcétera. Son pinturas que puedes ver por mucho tiempo sin aburrirte, porque están llenas de magia.

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La imaginación artística de Leonora

Las obras de Leonora son misteriosas, muchas de ellas están inspiradas en los cuentos que le contaban de niña. Además de pinturas, hizo esculturas y también escribió cuentos, novelas y obras de teatro.

La posada del Caballo del Alba, 1936-1937. En este autorretrato de juventud, además de Leonora y una hiena, aparecen dos caballos, ¿cuál de ellos será el Caballo del Alba?

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Y entonces vimos a la hija del minotauro, 1953. Los dos niños son los hijos de Leonora, pero todo lo que hay a su alrededor parece parte de un sueño: los perros, alguien bailando en la pared, el extraño ser a la izquierda de los niños y, por supuesto, lo que parece ser la hija del minotauro. ¿Qué significará?

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El universo pictórico de Remedios

Las pinturas que hizo Remedios Varo parecen salidas de un sueño, hay que verlas con atención porque están llenas de detalles que te pueden parecer divertidos. Además, hizo ilustraciones científicas y carteles publicitarios.

Locomoción Capilar (Detectives), 1959. Tres hombres con pelo de nube parecen flotar en una especie de bicicletas, pero, ¿ya viste lo que son en realidad?

Mimetismo, 1960. Una mujer sentada en una silla empieza a adoptar la apariencia del mueble. Fíjate en lo que hay alrededor, ¿ya viste al gato espía? ¿Y a la silla guardando ropa? ¿Qué otras cosas curiosas puedes ver?

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