Y con ustedes la lucha libre

Son atletas sin igual. Dan saltos locos y volteretas que marean a los acróbatas más audaces. Visten con colores vivos, gritan y se lanzan sin miedo al peligro. Son personajes que cuentan historias sobre la batalla entre el bien y el mal en el cuadrilátero. Te presentamos el mundo de las luchas.

De balanza humana a luchador

Este deporte tiene más de cien años de historia. A finales del siglo XIX, un joven llamado Enrique Ugartechea asistió al espectáculo de Rómulus, un italiano súper musculoso, capaz de levantar dos caballos con sus jinetes al mismo tiempo. Era tan fuerte que en el mundo circense lo conocían como «La balanza humana»; por eso, Enrique quedó impresionado y de grande quiso ser como él.

Para lograrlo, se profesionalizó en lucha grecorromana —un deporte en el que dos personas se enfrentan e intentan que su adversario caiga de espaldas al suelo—; en 1904, la disciplina y agilidad de Enrique ya eran tan conocidas que fue quien representó a México en tal categoría durante las Olimpiadas de San Luis, en los Estados Unidos. Ahí fue donde conoció técnicas que no había practicado antes.

Lucha1

Al regresar a México, decidió agregar a su entrenamiento cotidiano los movimientos que aprendió en el extranjero, al tiempo en que se los enseñaba a quienes querían ser como él. A esta nueva versión de ejercicios y movimientos le llamó «lucha libre». En ese entonces, algunas personas comenzaron a practicarlo; sin embargo, el público no era muy grande.

Ting ting ting

Algunas décadas después, en 1933, a Salvador Lutteroth González —un fanático de la nueva versión— se le ocurrió promover esta actividad y creó la Empresa Mexicana de Lucha Libre, que después la conocerían como Consejo Mundial de Lucha Libre.

Para llevar el espectáculo a más personas, mandó construir el primer auditorio dedicado a estos eventos: la Arena México. Por primera vez, los mexicanos pagaban para ver cómo dos personas musculosas se ponían unas tremendas tundas. Lo mejor es que ¡a todos les fascinó!

Lucha2
Pero, ¿qué hizo a las luchas tan famosas? Algunos cuentan que don Salvador enfrentó a sus campeones nacionales contra hábiles extranjeros; como el japonés Mitsuyo Maeda —al que apodaban en Brasil «Conde Koma»— o el estadounidense Bobby «Hércules» Sampson. A partir de entonces, las butacas siempre estaban llenas, las audiencias gritaban sin parar y todo el mundo se la pasaba genial.

Knock out

Gracias a la empresa de don Salvador, se crearon las nuevas reglas que hoy conocemos, para tener un enfrentamiento emocionante, pero también, mucho más seguro. Por ejemplo, se inventaron las categorías por peso, para tener batallas más justas. Así, ya no podía pelear un muchacho tilico de 40 kilos contra un gigantón de 80.

Para entonces, las luchas ya habían dado la vuelta al mundo. De hecho, en Japón les parecía tan entretenido que inventaron el lucharesu, una combinación de artes marciales orientales con acrobacias mexicanas; también los Estados Unidos hicieron su versión con la WWE —una empresa dedicada a la lucha libre profesional.

Lucha3

Me rindo

En 2018, el gobierno de la Ciudad de México nombró la lucha libre «Patrimonio cultural intangible», esto quiere decir que, aunque no sea un edificio o monumento que podamos ver o tocar, es parte importantísima de nuestras costumbres y tradiciones. Así que, cuando veas gente fortachona con disfraces coloridos y máscaras, acomodándose difíciles llaves, recuerda que te encuentras frente a un espectáculo muy original.

Lucha4

Un comentario en “Y con ustedes la lucha libre

  1. Luchadores, promotores y p blico en la comunidad local aficionada a la lucha libre saben que el espect culo no es tan grande como el que sol an ver en M xico. Pero los aficionados de todas las edades y or genes parecen encontrarlos a mitad de camino, ya sea en un ring en medio de un bazar o en una instalaci n de futbol indoor, animando a los buenos (t cnicos) o a los malos (rudos), se alimentan de energ a unos a otros y pasan un rato agradable.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *